dormí
dormi
Dormi porque tu papa se fue a mariscar
Se fue a buscar miel de abeja para nosotros
Dormi, dormi hijito,
dormí
Porque yo quiero hacer mi trabajo
Tengo que tejer la red para cazar los pescados a tu papá
Garabombo, el Invisible:
¡Es cierto! Cruzando el puente de Chirhuac [sobre el río Chaupihuaranga] me volví transparente. [...]-Bajando a Yanahuanca a presentar una queja me enfermé.-¿De qué se quejaba?-El dueño de Chinche, don Gastón Malpartida, me abusaba [...].-Pues don Gastón tiene la costumbre de inaugurar a las mujeres. Todas las chinchinas que cumplen quince años obligatoriamente deben servir en la casa hacienda. Igual quisieron que mi mujer, Amalia Cuéllar, fuera. Yo me opuse. [...]-Y lo peor no es el viejo sino que encima suben los yernos. ¡Me opuse! [...]-Bajé a quejarme a la Subprefectura. [...] No me vieron. [...]-Al comienzo no me di cuenta. Creí que no era mi turno. Ustedes saben cómo viven las autoridades: siempre distraídas. Pasaban sin mirarme. Yo me decía «siguen ocupados», pero a la segunda semana comencé a sospechar y un día que el Subprefecto Valerio estaba solo me presenté. ¡No me vio! Hablé largo rato. Ni siquiera alzó los ojos. Comencé a maliciar [...]-¡Que me había vuelto invisible!
Garabombo el Invisible, Manuel Scorza, 1975