viernes, 12 de octubre de 2012

La historia de las miradas


Mira Capitán (porque debo aclararles que en el tiempo en que yo conocí al Viejo Antonio tenía yo el grado de Capitán Segundo de Infantería Insurgente, lo que no dejaba de ser un típico sarcasmo zapatista porque sólo éramos cuatro –desde entonces el Viejo Antonio me llama “Capitán”), mira Capitán, hubo un tiempo, hace mucho tiempo, en que nadie miraba… 
No es que no tuvieran ojos los hombres y mujeres que se caminaban estas tierras. 
Tenían de por sí, pero no miraban. Los dioses más grandes, los que nacieron el mundo, los más primeros, de por sí habían nacido muchas cosas sin dejar mero clarito para qué o por qué o sea la razón o el trabajo que cada cosa debía de hacer o de tratar de hacer. Porque de que cada cosa tenía su por qué, pues sí, porque los dioses que nacieron el mundo, los más primeros, de por sí eran los más grandes y ellos sí se sabían bien para qué o por qué cada cosa, eran dioses pues.
Pero resulta que estos dioses primeros no muy se preocupaban de lo que hacían, todo lo hacían como fiesta, como juego, como baile. De por sí cuentan los más viejos de los viejos que, cuando los primeros dioses se reunían, seguro tenía que haber una su marimba1, porque seguro que al final de sus asambleas se venían la cantadera y la bailadera. Es más, dicen que si la marimba no estaba a la mano, pues nomás no había asamblea y ahí se estaban los dioses, rascándose nomás la barriga, contando chistes y haciéndose travesuras.
Bueno, el caso es que los dioses primeros, los más grandes, nacieron el mundo, pero no dejaron claro el para qué o el por qué de cada cosa. Y una de estas cosas eran los ojos. 
¿Acaso habían dejado dicho los dioses que los ojos eran para mirar? No pues. 
Y entonces ahí se andaban los primeros hombres y mujeres que acá se caminaron, a los tumbos, dándose golpes y caídas, chocándose entre ellos y agarrando cosas que no querían y dejando de tomar cosas que sí querían. Así como de por sí hace mucha gente ahora, que toma lo que no quiere y le hace daño, y deja de agarrar lo que necesita y la hace mejor, que anda tropezándose y chocando unos con otros.
O sea que los hombres y mujeres primeros sí tenían unos sus ojos, sí pues, pero no miraban. Y muchos y muy variados eran los tipos de ojos que tenían los más primeros hombres y mujeres. Los había de todos los colores y de todos los tamaños, los había de diferentes formas. Había ojos redondos, rasgados, ovalados, chicos, grandes, medianos, negros, azules, amarillos, verdes, marrones, rojos y blancos. Sí, muchos ojos, dos en cada hombre y mujer primeros, pero nada que miraban.
Y así se hubiera seguido todo hasta nuestros días si no es porque una vez pasó algo. Resulta que estaban los dioses primeros, los que nacieron el mundo, los más grandes, haciendo una su bailadera porque agosto era, pues, mes de memoria y de mañana, cuando unos hombres y mujeres que no miraban se fueron a dar a donde estaban los dioses en su fiestadero y ahí nomás se chocaron con los dioses y unos fueron a dar contra la marimba y la tumbaron y entonces la fiesta se hizo puro borlote y se paró la música y se paró la cantadera y pues también la bailadera se detuvo y gran relajo se hizo y los dioses primeros de un lado a otro tratando de ver por qué se detuvo la fiesta y los hombres y mujeres que no miraban se seguían tropezando y chocando entre ellos y con los dioses. Y así se pasaron un buen rato, entre choques, caídas, mentadas y maldiciones.
Ya por fin al rato como que se dieron cuenta los dioses más grandes que todo el desbarajuste se había hecho cuando llegaron esos hombres y mujeres. Y entonces los juntaron y les hablaron y les preguntaron si acaso no miraban por dónde caminaban. Y entonces los hombres y mujeres más primeros no se miraron porque de por sí no miraban, pero preguntaron qué cosa es “mirar”. Y entonces los dioses que nacieron el mundo se dieron cuenta de que no les habían dejado claro para qué servían los ojos, o sea cuál era su razón de ser, su por qué y su para qué de los ojos. Y ya les explicaron los dioses más grandes a los hombres y mujeres primeros qué cosa era mirar, y los enseñaron a mirar.
Así aprendieron estos hombres y mujeres que se puede mirar al otro, saber que es y que está y que es otro y así no chocar con él, ni pegarlo, ni pasarle encima, ni tropezarlo.
Supieron también que se puede mirar adentro del otro y ver lo que siente su corazón. 
Porque no siempre el corazón se habla con las palabras que nacen los labios. 
Muchas veces habla el corazón con la piel, con la mirada o con pasos se habla.
También aprendieron a mirar a quien mira mirándose, que son aquellos que se buscan a sí mismos en las miradas de otros.
Y supieron mirar a los otros que los miran mirar.
Y todas las miradas aprendieron los primeros hombres y mujeres. Y la más importante que aprendieron es la mirada que se mira a sí misma y se sabe y se conoce, la mirada que se mira a sí misma mirando y mirándose, que mira caminos y mira mañanas que no se han nacido todavía, caminos aún por andarse y madrugadas por parirse.

de "Los otros cuentos" - Subcomandante Marcos




martes, 25 de septiembre de 2012

Baila baila el continente, el Tinku hoy, despertándonos, contagiándonos ...


Tusun tusun nadiaia lacuniandia ritxchari cuspa tantana cusan
Tusun tusun nadiaia lacuniandia lapajareaespa luna dacuspa
Ujuchuuijaaijairpa malatinguichú malatinguichú-
Ujuchuuijaaijairpa malatinguichú malatinguichú-

Baila baila el continente, el Tinku hoy, despertándonos, contagiándonos...
Baila baila el continente, el Tinku hoy, agitando, enamorándonos.
Un pedacito del planeta que, no pudiste no, no no pudiste no...
Un pedacito del planeta que, no pudieron no, no pudieron!

Baila baila el continente, el Tinku hoy, despertándonos, contagiándonos...
Baila baila el continente, el Tinku hoy, agitando, enamorándonos.
Un pedacito del planeta que, no pudiste no, no no pudiste no...
Un pedacito del planeta que, no pudieron no, no pudieron!


Baila baila el continente el Tinku hoy, despertándonos, contagiándonos...
Baila baila el continente el Tinku hoy, agitando, enamorándonos.
Un pedacito del planeta que, naanatinguitchú, naanatinguitchú...
Un pedacito del planeta que, no pudieron no, no pudieron!


Arbolito
Baila, baila

viernes, 21 de septiembre de 2012

XI Festival Internacional de Cine y Vídeo Indígena

Con el lema “Por la vida, imágenes de resistencia” el evento más importante del mundo en su género tendrá su primera vez en Colombia con más de 75 representantes de pueblos indígenas del mundo y 150 invitados internacionales.
¿Dónde y cuándo? Bogotá 23 al 30 de septiembre, Medellín 3 al 6 de octubre.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Una película puede provocar cambios

"Nunca se sabe lo que puede pasar con una película comprometida. Nosotros creíamos hasta hacer Yawar Mallku, en el año ’68, que una película no podía más que contribuir a un proceso. Pero resulta que Yawar Mallku cambió la realidad política boliviana. ¿Por qué? Esa película denunció el siniestro plan de control de natalidad en Bolivia a través de los Cuerpos de Paz, que esterilizaban a las mujeres campesinas, sin su consentimiento, en un país con alta mortalidad materno-infantil y un país con poca población. Y esa película provocó una polémica tan intensa en la sociedad boliviana que el gobierno se vio obligado a formar una comisión de investigación y también la Universidad de Bolivia, para determinar si lo que la película había denunciado era o no verdad. Después de unos meses, ambas comisiones llegaron a la conclusión que, efectivamente, los americanos estaban esterilizando a las mujeres campesinas sin su consentimiento. Como consecuencia de eso, el gobierno boliviano expulsó al Cuerpo de Paz de Bolivia: fue una consecuencia política de una trascendencia muy grande. Ningún país había expulsado a los Cuerpos de Paz en América latina, y Bolivia fue el primero que se dio el lujo de expulsar un instrumento del imperio"



http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-26485-2012-09-20.html

miércoles, 5 de septiembre de 2012

5 de septiembre: Día Internacional de la Mujer Indígena

La Comandante Bartolina Sisa (1753 - 1782) fue una lider aymara asesinada el 5 de septiembre de 1782 por oponerse a los abusos, sometimiento y opresión por parte de los españoles. Con 25 años, se unió a su esposo Tupa Katari y juntos encabezaron la revolución Katarista. Bartolina comandó batallones indígenas, grupos de guerrilleros y de mujeres que resistieron a los españoles en los diferentes pueblos del alto Perú. Bartolina constituye, junto a Micaela Bastidas, compañera de Tupac Amaru, la lucha de las mujeres contra el imperio español.

El zorro de arriba y el zorro de abajo

José María Arguedas (1911 - 1969)

En 1971 se publicó de manera póstuma, la última obra de José María Arguedas: El zorro de arriba y el zorro de abajo. "El zorro..." es fundamentalmente un relato de la contradicción. Contradicción encarnada por los habitantes de la sierra peruana, que atrapados por las promesas de progreso por parte de los dueños del capital, deciden migrar a la costa dejando atrás su identidad más pura. Identidad que intentarán ocultar. Identidad sujeta a la vergüenza. Serrano, terruco, indio: palabras cargadas de connotación negativa para los nuevos habitantes de "la civilización" que usa y destruye todo lo que se interpone en su camino. 
Es la pelea entre lo que se es y lo que se quiere ser. Es la lucha y el ruego por "ser asimilado", cueste lo que cueste.
"El zorro..." contiene además, las últimas letras, los últimos pensamientos, el último llanto, de José María Arguedas, quien puso fin a su vida el 28 de noviembre de 1969, fruto de una profunda depresión.

La obra fue publicada en 1971.

2012. La contradicción perdura. La obra es más actual que nunca porque nos invita a pesar cómo la nueva presencia indígena en los debates nacionales se inserta en sociedades profundamente occidentales y capitalistas.

Las últimas décadas fueron testigos del retorno de indio (Albó, 1991) que se cristalizó en un nuevo escenario internacional favorable a la reivindicación de lo étnico como herramienta para la conquista de espacios políticos, sociales, culturales. Pero aunque en muchos sentidos la identidad indígena se impregna ahora de carga positiva, la discriminación étnica persiste y condiciona sus oportunidades políticas. 
Mirando hacia atrás, preferimos hablar de continuidad, más que de ruptura. Asistimos más bien a un cambio de estrategia. El movimiento indígena estuvo siempre presente, constante y profundamente en el quehacer de las naciones latinoamericanas. La novedad reside hoy, en la conquista de espacios políticos. El objetivo de este blog es pensar este proceso, para nada libre de contradicciones. Los cambios acontecidos visibilizan, pero sobre todo preguntan, porque: 
En el corazón del movimiento indígena se encuentra entonces una contradicción: ser uno mismo con el fin de ser diferente, afirmarse en relación con la historia, con una tradición, y cuestionar el orden social para participar activamente en la modernidad, si es posible a su favor. Y, digámoslo con firmeza, el movimiento indígena no puede existir al margen de esta contradicción y de la modernidad que reclama y que lo hace existir; paradoja terrible y bien conocida que exige que para seguir siendo uno mismo tenga que ser diferente, en una sociedad que no ve como indio legitimo sino al otro convertido en un verdadero salvaje. (Gros, 1998 pp. 194)

Bibliografía:
Albó, Xavier; 1991, "El retorno del indio". Revista Andina, Cusco.


jueves, 30 de agosto de 2012

Canción de cuna 

Dormi, dormi hijito 
dormí 
dormi 
Dormi porque tu papa se fue a mariscar
Se fue a buscar miel de abeja para nosotros 
Dormi, dormi hijito, 
dormí 
Porque yo quiero hacer mi trabajo 
Tengo que tejer la red para cazar los pescados a tu papá

El Invisible

Garabombo, el Invisible:
¡Es cierto! Cruzando el puente de Chirhuac [sobre el río Chaupihuaranga] me volví transparente. [...]-Bajando a Yanahuanca a presentar una queja me enfermé.-¿De qué se quejaba?-El dueño de Chinche, don Gastón Malpartida, me abusaba [...].-Pues don Gastón tiene la costumbre de inaugurar a las mujeres. Todas las chinchinas que cumplen quince años obligatoriamente deben servir en la casa hacienda. Igual quisieron que mi mujer, Amalia Cuéllar, fuera. Yo me opuse. [...]-Y lo peor no es el viejo sino que encima suben los yernos. ¡Me opuse! [...]-Bajé a quejarme a la Subprefectura. [...] No me vieron. [...]-Al comienzo no me di cuenta. Creí que no era mi turno. Ustedes saben cómo viven las autoridades: siempre distraídas. Pasaban sin mirarme. Yo me decía «siguen ocupados», pero a la segunda semana comencé a sospechar y un día que el Subprefecto Valerio estaba solo me presenté. ¡No me vio! Hablé largo rato. Ni siquiera alzó los ojos. Comencé a maliciar [...]-¡Que me había vuelto invisible!
Garabombo el Invisible, Manuel Scorza, 1975

La mayor parte de los pueblos indígenas viven en condiciones de extrema pobreza y existe un alto grado de correlación entre la pobreza y el origen étnico. Independientemente del porcentaje de la población nacional que representen, los pueblos indígenas son excluidos y marginados. En México, más del 80% de la población en los municipios indígenas es pobre; en el ámbito nacional en Guatemala lo es el 87% de la población indígena; en el Perú, el 79%, y en Bolivia el 65% de los monolingües vernáculo hablantes es pobre (López, 2003).